Un pilluelo que hace llorar a quien le arranca los cabellos y un príncipe ácido, malvado y poco astuto son los dos actores principales de esta memorable novela de 1951
«Cipollino no es un niño indefenso y frágil, sino un cruce entre Peter Pan y Robin Hood, un poco cómico y un poco corsario. Con mil astucias y sin la menor sumisión ante el poder constituido, en cada aventura se burla de él más, lo ridiculiza más profundamente y lo lleva de las narices, logrando siempre restablecer para todos, si no la libertad misma, al menos las ganas de ser libres.» – Michela Murgia
Lo que está en juego en el enfrentamiento entre Cipollino y Limón no es nada menos que la libertad de todo un pueblo, compuesto por tomates, cerezas, judías verdes y viejos topos. Encantadoras como un cuento de hadas, largas como una novela, divertidas como un dibujo animado, "Las aventuras de Cipollino" son un libro único, nacido en la atmósfera de entusiasmo y esperanza de la posguerra. La trama es lineal: los buenos, vejados por el tirano y oprimidos por reglas insensatas, guiados por el joven Cipollino, lograrán derrotar a los malos a base de bromas, burlas y planes geniales, sin recurrir nunca a la violencia. Pero el intento de Gianni Rodari no es poner en escena una lucha entre el mal y el bien: es demostrar que una sociedad justa es posible, deseable y también más divertida para todos. Introducción de Michela Murgia. Edad de lectura: a partir de 8 años.

